Los jugadores de póker saben desde hace tiempo que el humorista y escritor de ficción Mark Twain era un ávido jugador de póker. Se sabe que aprendió el juego en su juventud en Mississippi y de adulto ganó reputación como un duro competidor de póker clásico.
Nacido como Samuel Langhorne Clemens en Missouri en 1835, la familia de Twain se mudó a Hannibal, localizada en la costa del Río Mississippi, cuando era un niño. De adolescente, Twain comenzó a escribir para el diario de Hannibal dirigido por su hermano. Twain eventualmente se mudó a Nueva York y pasó unos años trabajando como impresor, después decidió regresar a Missouri, siendo un hombre joven, para comenzar una carrera como piloto de barcos de vapor. Entonces llegó la guerra civil y cerca del final de la guerra comenzó su ilustre carrera literaria, escribiendo varios hitos de la ficción de Estados Unidos, entre ellos las grandes novelas Tom Sawyer (1876), Huckleberry Finn (1884) y A Connecticut Yankee in King Arthur's Court (1889).
Twain jugaba al póker frecuentemente durante sus muchos viajes, aunque tenía por regla el evitar mezclarse con los bribones que poblaban los barcos del Mississippi que el ayudaba a pilotear. Un artículo que apareció en The New York Times en 1912 (un par de años después de la muerte de Twain) menciona que William H. Davis, un compañero piloto que trabajaba con Twain, decía que "Mark no apostaba con los jugadores de los botes.... Eran un montón de apostadores en esos días. A Mark le gustaba un buen juego de póker con el resto de nosotros, era muy particular con la elección de personas con las que jugaba".
En sus escritos, Twain defendía al póker como un juego de habilidad que podía demostrar el valor de un hombre, ya sea moral, social o intelectualmente. Twain una vez se refirió en forma humorística al póker como una necesidad de los americanos, notando que "hay pocas cosas tan imperdonablemente desatendidas en nuestro país como el póker".
Las referencias al póker y juegos de cartas aparecen a menudo en los escritos de Twain, aumentando el interés del autor en los juegos de cartas. Este es uno de esos ejemplos, que presenta un comentario (bastante actual) sobre la pregunta "habilidad vs. suerte" que aún se debate en nuestras Cortes.
"Science vs. Luck" (1870)
Esta historia no es en particular sobre póker, pero toca un problema que aqueja a los jugadores en estos días. La historia comienza contando un caso en Kentucky en el cual “una docena de chicos" habían sido atrapados jugando cartas por dinero y que "la ley era muy estricta contra lo que llama 'juegos de azar'", al grupo se le presentaron entonces caros por un crimen. Suena familiar?
Los chicos habían sido atrapados jugando "old sledge", un popular juego de cartas. Es el mismo juego que "Duke" y "Dauphin" juegan en Huckleberry Finn por cinco centavos por juego. El abogado de los jóvenes, Jim Sturgis, tiene una sólida reputación, pero al comienzo del cuento parece resignado a perder el caso. Los chicos habían sido atrapados jugando y no había forma de negar que también estuvieran apostando. Sin embargo, "después de varias noches sin descanso" Sturgis finalmente encuentra una defensa posible.
Más que desafiar los hechos del caso, Sturgis decide "hacer entender que el old sledge no era un juego de azar". El Juez y los otros presentes en el juicio ríen indulgentemente ante la estrategia de Sturgis, y el fiscal intenta ridiculizarlo. Sin embargo, Sturgis mantiene su idea y finalmente intentará probar a la Corte que el juego que jugaban los niños eran en realidad un juego de probabilidades.
Varios testigos dicen que es un juego de azar. "Yo lo llamo un juego de ciencia!" exclama Sturgis en respuesta. Para probar su posición, Sturgis trae a sus propios testigos, cada uno de los cuales dice que el old sledge no es un juego basado en la suerte, sino que requiere conocimientos y habilidad para tener éxito.
El Juez se da cuenta que todos los testigos están a favor o en contra y sin saber como proceder, le permite a Sturgis realizar un ejercicio para resolver el problema. "Prepararemos un juego de Suerte versus Ciencia" dice Sturgis. “En otras palabras, elija a seis jurados que crean que el old sledge es un juego de suerte y a seis que crean que es un juego de ciencia. Denles velas y un par de mazos de cartas. Envíelos al salón del jurado y solo esperemos el resultado!" Una docena de jurados se retira a jugar cartas. Eventualmente uno de los testigos (que cree que es un juego de azar) envía a un mensajero para pedir dinero a un amigo. Un par de horas después, nuevamente llega el mensajero. Eventualmente, todos los que creían que era un juego de azar terminan pidiendo pequeños prestamos.
El juego finalmente concluye y los jurados leen el veredicto, de hecho, old sledge es un "juego de ciencia" y no de azar. Lo que sucedió fue que los hombres del “azar” nunca ganaron una partida, perdiendo todo su dinero. Entonces declaran que "la teoría de azar de este juego es una doctrina maliciosa". La historia concluye con que los jugadores de old sledge en el estado de Kentucky, no podrían ser castigados de jugar juegos de azar, ya que el caso había probado fehacientemente que era un juego de ciencia.







