El primer paso en toda partida de poker es la configuración de la mesa, es decir, el establecimiento de las reglas básicas con las que se va a jugar, y quién será el primer repartidor.
Cuando esto ha sido decidido, y todos los jugadores ocuparon sus lugares, el repartidor baraja los naipes y los acerca al primer jugador sentado a su derecha para que haga el corte.
Luego de esto el repartidor comienza a dar las cartas, comenzando por el primer jugador a su izquierda, en la cantidad que corresponda a la modalidad de póker que se esté jugando.
A partir de ahí, y de acuerdo a las cartas que tenga en su poder, cada jugador tomará su decisión de pasar, apostar, igualar o subir. El primero es siempre el jugador a la izquierda del reaprtidor.
Cabe aclarar que una vez que un jugador ha apostado, los que le siguen no podrán pasar, sólo retirarse, subir o igualar.
Luego de esto, los jugadores que lo necesiten pueden pedir cambiar sus cartas. Si no desean hacerlo dicen “servido”. Quien se ocupa del cambio de cartas es el repartidor.
Luego de esto, en la segunda ronda de apuestas, los jugadores que deseen continuar en la mano deberán igualar sus apuestas. Si nadie apuesta, y todos pasan, se muestran las cartas y gana la mejor mano. Si un solo jugador apuesta y el resto lo iguala, equivale a retirarse de la mesa y el jugador que apostó gana sin tener que mostrar su mano. Si todos igualan, se muestran todas las manos y la mejor gana.







